El campo retomó la protesta y ganó las calles

Tractorazo en Chabás feb/2010

El martes 16, unos 700 pequeños y medianos productores agropecuarios se reunieron en la localidad santafecina de Chabás, al sur de la provincia, convocados por Federación Agraria Argentina (FAA) para manifestarse contra la política agropecuaria del Gobierno y en particular por las trabas impuestas para la venta de trigo.
 
La protesta, además de masiva, contó con una importante movilización del activo federado, ya que representantes y delegados de filiales de más de 50 localidades de Santa Fe, del norte de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos se acercaron al predio del ferrocarril de Chabás, ubicado frente a la ruta 33, para participar del acto.
 
La decisión de volver a ganar las calles y rutas se tomó en una importante asamblea del Distrito VI, realizada la semana anterior en Casilda. La iniciativa, que nació del Centro Juvenil y la Filial de Chabás, fue rápidamente tomada por el Consejo Directivo Central de FAA y contó con el respaldo de organizaciones como Chacarero Federados y el MML.
 
Acompañando la protesta, el presidente comunal, Osvaldo Salomón, decretó un “asueto administrativo”, medida que fue imitada por el comercio que cerró sus puertas, demostrando una vez más el descontento del interior profundo con las políticas de castigo infinito hacia el sector agropecuario.
 
A las 10:30, unos cien tractores y utilitarios, en su mayoría acompañados de banderas argentinas, se manifestaron en una interminable caravana por las calles del pueblo, hasta desembocar en el predio del ferrocarril donde se realizó una conferencia de prensa y posteriormente el acto-asamblea.
 
Durante el recorrido, los productores se quejaron por las trabas para comercializar libremente el trigo, lo que originó la interrupción de la cadena de pagos en distintos lugares del país. ¡Nunca pasó esto en Argentina! comentaban indignados. También cuestionaron los altos impuestos (retenciones) mientras repetían a los cuatro vientos que no son ricos, que son productores de “entre 20 y 80 hectáreas” y por tanto la tan meneada y negada distribución de la riqueza “habría que hacerla afectando los intereses de los grandes propietarios y los pooles”.
 
Pasadas las 11:30 comenzó el acto que se desarrolló sobre un escenario donde se observaba una gran pancarta que rezaba: "Cretina, los gringos de Chabás aguantamos hasta morir". Hablaron el presidente comunal Osvaldo Salomón, Lucas y Ciriaco Fortuna por la Juventud Agraria y la filial Chabás de FAA, Mario Fabbro por Chacareros Federados y Príncipe y Buzzi por el Consejo Directivo Central de la entidad.
 
Salomón, afirmó que “Chabás le habla al país para ver si podemos cambiar esta situación que afecta a miles de pequeños productores que van a desaparecer como lo hicieron a fines de la década del '90”.  Luego alertó que “no sólo los productores son los que la están pasando mal. También los contratistas rurales, los obreros, los transportistas de cereal, los productores que sembraron trigo y no lo pudieron vender”. Por último, y explicando la voracidad del Gobierno, denunció que el año pasado por retenciones de soja “se llevaron 30 millones de pesos de su comuna y les devolvieron al pueblo a través del fondo solidario 158.000 pesos”.
 
A su turno, todos los dirigentes del agro exigieron un precio mínimo sostén para el trigo. Lucas, de la Juventud Agraria, denunció la “brutal concentración y extranjerización” de la tierra que expulsa a los jóvenes de las chacras, pero además se constituye en una de las principales causas de la desocupación y la pobreza del pueblo argentino.
 
Por su parte Mario Fabbro, de Chacareros Federados, tras rescatar el papel en las luchas de las Multisectoriales y los Comité de Crisis calificó al Fondo del Bicentenario como una burla a las ansias de liberación e independencia de nuestro pueblo, para asegurar que con sólo el 20 % de lo que se quiere pagar a los usureros se podría comprar toda la producción de trigo y garantizar “pan barato” para nuestra gente.
 
Luego del encendido y elogiado discurso del anfitrión, Ciriaco Fortuna, quién castigó con dureza las políticas K y llamó a profundizar la lucha hasta derrotarlas, llegó el turno de Príncipe primero y del presidente de FAA después. Buzzi hizo un minucioso repaso de los motivos de la protesta: "Los problemas no se resolvieron, el 35 % de retenciones es confiscatorio, la segmentación es una obligación y una necesidad porque desaparecieron 60.000 productores en la etapa kirchnerista y siguen haciendo desaparecer productores y tamberos" remarcó el dirigente.
 
También planteó la "necesidad de corregir el rumbo económico” y propuso “poner en discusión un modelo de producción agropecuaria distinto". Y al igual que el resto de los oradores, exigió la segmentación de las retenciones.
 
El presidente de la Federación Agraria se refirió también al aumento de precios de los cortes vacunos. Responsabilizó al Gobierno que, a su juicio, implementó políticas incorrectas. "La expresión más patética del desastre que han aplicado en materia agropecuaria es el costo de la carne para los consumidores y el deterioro del stock bovino en el país" sostuvo Buzzi, quien advirtió que “si vuelven a provocar a los productores ganaderos, no hay otro remedio que un cese de comercialización”.
 
Refiriéndose a la situación del interior, y retomando la preocupación de Ciriaco Fortuna, Buzzi expresó: “Hay que poner nuevamente en escena la necesidad de cambio en la política agropecuaria, frenar la desaparición de productores y tener una visión integral dentro del sector productivo”.
 
Como se pudo observar, tanto en el ánimo de los chacareros como en el tenor de los discursos de la dirigencia, se expresaron necesidades de cambio que van más allá de los problemas coyunturales como trigo, carne o leche.
 
Con el tractorazo de Chabás comenzó una nueva oleada de protestas agrarias, que continuará el 26 de febrero con el bloqueo a los puertos en Quequén y que seguramente se irá incrementando. Es fundamental que estas luchas puedan empalmar con la de los trabajadores, los estudiantes, los desocupados y el resto de la población que repudian las políticas vigentes, pero que tampoco confían en una oposición parlamentaria que termina siendo cómplice de las mismas.